La gasometría arterial constituye en la práctica clínica diaria la técnica más importante para valorar el intercambio pulmonar de gases y el equilibrio ácido-base. Además, la gran expansión adquirida por la oxigenoterapia en los últimos tiempos, ha consolidado la incorporación de esta técnica como instrumento de trabajo indispensable para la labor clínica y para optimizar la atención a pacientes neumológicos.
Interpretación y aplicación clínica
Las variables que se determinan en sangre arterial son la presión parcial de oxígeno (PaO2), presión parcial de dióxido de carbono (PaCO2) y el pH. El resto de parámetros (saturación de oxihemoglobina, bicarbonato y exceso de base) se derivan de los anteriores.
En la práctica clínica diaria se consideran normales, a nivel del mar, todos aquellos valores de PaO2 superiores a 80 mmHg, con cifras de PaCO2 entre 35 y 45 mmHg y de pH entre 7,35 y 7,45. Cuando la PaO2 está por debajo de 80 mmHg hablamos de hipoxemia . La gasometría también permite detectar hipercapnia (PaCO2 mayor de 45 mmHg) e hipocapnia (PaCO2 menor de 35 mmHg), así como acidosis (pH inferior a 7,3) o alcalosis (pH mayor de 7,45).
Se entiende por insuficiencia respiratoria el estado caracterizado por la existencia de un valor de PaO2 inferior a 60 mmHg o de PaCO2 igual o superior a 50 mmHg (en situación de reposo y a nivel del mar), siempre que previamente se hayan excluido la hipoxemia secundaria a comunicaciones intracardiacas derecha-izquierda y la hipercapnia secundaria a alcalosis metabólica.
La saturación arterial de la oxihemoglobina (SaO2) depende de la cantidad de oxígeno disuelta en plasma, es decir, de la PaO2. La relación entre ambas está representada por la curva de disociación de la oxihemoglobina, la cual tiene forma sigmoidea. Cuando el valor de PaO2 se sitúa entre 60 y 100 mmHg, grandes variaciones en éste dan lugar a cambios pequeños en la SaO2, por lo que en la práctica clínica es aconsejable valorar la eficacia del intercambio de gases mediante gasometría arterial. Una variable de gran utilidad es el gradiente alveolo-arterial de oxígeno (AaPO2), que corresponde a la diferencia entre la presión parcial de oxígeno a nivel alveolar (PAO2) y arterial (PaO2). Se calcula mediante la ecuación del gas alveolar, cuya forma abreviada es:
PAO2 = [ FIO2 x (PB-PH2O] – PaCO2/R
donde FIO2 es la fracción inspirada de oxígeno; PB, la presión atmosférica; PH2O, la presión de vapor de agua saturada al 100% (47 mmHg) y R, el cociente respiratorio (VCO2/VO2). Si el paciente respira aire ambiente (FIO2=0.21), asumimos una presión atmosférica de 760 mmHg, y se toma el valor de R como 1 (su valor es 0.8), la fórmula anterior queda simplificada en:
PAO2 = [0,21 x (760-47)]-PaCO2
PAO2 = 150-PaCO2
Si de este valor de PAO2 restamos la PaO2 se obtiene el valor aproximado del AaPO2, el cual en el individuo sano no supera los 10-15 mmHg. Este parámetro es muy útil para clasificar el origen de la insuficiencia respiratoria: un valor superior a 20 indica enfermedad intrapulmonar que modifica el intercambio gaseoso; valores inferiores a 15-20 mmHg indican insuficiencia respiratoria de origen extrapulmonar (enfermedad de caja torácica, neuromuscular, sedantes, etc).
ESPIROMETRÍA
La espirometría es la prueba más accesible y reproducible para evaluar la mecánica de la respiración. Mide la cantidad de aire que un sujeto es capaz de desplazar (inhalar o exhalar) de manera forzada en función del tiempo, lo que depende del calibre de los bronquios, de las propiedades elásticas del tórax y de los pulmones, así como de la integridad de los músculos respiratorios. Las principales mediciones de la espirometría son la capacidad vital forzada (CVF), el volumen espiratorio forzado en el primer segundo (VEF1 ) y el cociente VEF1 / CVF. La CVF es el mayor volumen de aire, medido en litros (L), que se puede exhalar por la boca con máximo esfuerzo después de una inspiración máxima. El VEF1 es el volumen de aire exhalado durante el primer segundo de la maniobra de CVF. El cociente VEF1 /CVF es la proporción de la CVF exhalada en el primer segundo de la maniobra de CVF.
La espirometría es el estándar de oro para medir la obstrucción bronquial y, por lo tanto, es de utilidad en el diagnóstico y seguimiento de diversas enfermedades respiratorias, como el asma o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), entre otras. La espirometría permite también evaluar la res puesta a broncodilatadores o a estímulos que inducen obstrucción bronquial (ejercicio, metacolina, etc). La prueba es útil en el seguimiento de exposiciones laborales que pudieran afectar la función pulmonar, en la valoración del riesgo operatorio, para dictaminar incapacidad o impedimento y con fines de pronóstico.
Tomado de: -https://zacamilmedicina.files.wordpress.com/2008/07/manual-de-diagnostico-y-terapeutica-en-neumologa1.pdf
- http://www.medigraphic.com/pdfs/neumo/nt-2011/nt112f.pdf
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